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Permanece en la Vida
Juan Marcos Lecuona
Cuando el Padre Poda con Amor
Juan Marcos Lecuona
Restaurados a la Imagen de Cristo
Juan Marcos Lecuona
Somos una casa donde los cansados hallan descanso, los heridos encuentran abrazo y los buscadores descubren que siempre fueron buscados. Aquí, cada historia encuentra redención.
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Creemos que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, y que todo lo que hacemos nace de nuestra relación con Dios Padre, a través del Hijo, y en el poder del Espíritu Santo.
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Existimos para glorificar a Dios proclamando Su Palabra, obedeciendo Su voz, honrando Su presencia y guiando corazones hacia el abrazo del Reino eterno.
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Una casa donde Dios habita, la gracia levanta, la verdad guía y el Espíritu renueva.
Somos Viña
Somos una iglesia cristiana que ama la presencia de Dios, camina con el Espíritu y sigue a Jesús con todo el corazón.
Nos movemos al ritmo de cuatro palabras que nos sostienen y nos definen:
Adorar.
Honrar.
Obedecer.
Proclamar.
Este es un lugar donde los cansados hallan descanso, los heridos encuentran abrazo y los buscadores descubren que siempre fueron buscados.
Aquí, cada historia encuentra redención.
Somos una iglesia donde Dios habita, la gracia levanta, la verdad guía y el Espíritu renueva. Aquí no venimos a cumplir una rutina, sino a respirar Su presencia, a redescubrir que el amor tiene nombre y se llama Jesús.
Nuestros Valores
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En La Viña Querétaro creemos que sin el Espíritu Santo nada tiene vida. Él es quien guía, enseña, corrige, consuela y envía. No es una doctrina que recordamos, sino una persona viva que nos transforma día a día.
Buscamos caminar con Él en todo: en la oración, en las decisiones, en la adoración y en la manera en que amamos a los demás.
No dependemos de estrategias humanas, sino de Su dirección. Nos rendimos a Su voz porque confiamos que Él siempre conduce por el mejor camino.
Aprendemos a discernir Su mover en lo cotidiano: cuando calla, esperamos; cuando habla, obedecemos. Y en ese caminar, descubrimos que donde el Espíritu del Señor está, hay libertad (2 Corintios 3:17).
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La adoración es el centro de nuestra existencia. No adoramos por costumbre, sino por encuentro.
En nuestra alabanza hay gratitud, pero también rendición; hay gozo, pero también reverencia. Creemos que adorar es mucho más que cantar: es vivir en respuesta al amor del Padre.
Cada vez que nos reunimos, buscamos crear un espacio donde el corazón humano pueda encontrarse con el corazón de Dios.
Allí, las palabras se vuelven incienso, los silencios se vuelven oración, y las lágrimas se transforman en semillas de esperanza.
Adorar es nuestro lenguaje, y la obediencia nuestra melodía diaria. Como Jesús dijo: “Dios es espíritu y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.” (Juan 4:24, NVI).
Por eso adoramos no solo en los cantos, sino también en el servicio, la humildad y el amor que mostramos en lo cotidiano.
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Creemos en un Evangelio que restaura todo lo que el pecado rompió. Jesús vino a reconciliar al mundo consigo mismo, y nos dio a nosotros ese mismo ministerio. Por eso, como comunidad, buscamos sanar relaciones, tender puentes y acompañar procesos.
No predicamos solo con palabras, sino con gestos de compasión, con perdón ofrecido, con amor que se queda incluso cuando duele.
Somos una iglesia donde cada persona puede comenzar de nuevo, donde la gracia tiene la última palabra y donde nadie es definido por su pasado.
La cruz de Cristo nos reconcilia con Dios, pero también con nosotros mismos, con los demás y con la creación.
Soñamos con una comunidad que viva esta reconciliación visible: diversa, acogedora y transformadora.
“Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación.” —2 Corintios 5:19 (NTV)
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La compasión no es una estrategia; es el pulso del Reino. Jesús fue movido a compasión, y en Su mirada aprendemos a ver.
Servimos no por obligación, sino por amor. Nos inclinamos hacia los heridos, los marginados y los olvidados, sabiendo que cuando tocamos el dolor de otro, tocamos el corazón de Cristo.
Queremos que cada acto de servicio en La Viña Querétaro sea un reflejo del Evangelio: una fe que se hace tangible en la misericordia.
El servicio es adoración en movimiento; es oración con las manos. Creemos que servir con ternura es una de las formas más profundas de honrar a Dios.
“»Y el Rey dirá: “Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de estos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!”.” —Mateo 25:40 (NTV)
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El Reino de Dios no está en pausa. Está avanzando, vivo, presente en cada generación y cultura. Como iglesia, queremos comunicar el mensaje eterno del Evangelio de manera que resuene con claridad en el corazón de esta época.
Creemos que la verdad de Dios puede expresarse con creatividad, belleza y poder, sin perder fidelidad. Por eso usamos el arte, la palabra, la tecnología y cada recurso contemporáneo como instrumentos para mostrar la gloria de Dios en medio del mundo.
Ser culturalmente relevantes no significa ceder al mundo, sino encarnar la Palabra en el lenguaje de hoy.
Queremos que la luz del Reino brille en las calles, en los hogares, en las universidades, en las redes y en todo lugar donde haya un corazón buscando esperanza.
“Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles.” —1 Corintios 9:22 (NVI)
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